lunes, septiembre 11, 2017

Gilipollas

A la derecha la obra original de Walter Popp. A la izquierda su vivificación.

Debo de ser gilipollas.

Desde niño he admirado a los grandes maestros del arte y he querido ser como ellos. Y desde siempre he creído que la manera de convertirse en artista era aprender a hacer mi trabajo lo mejor posible. Estudiar perspectiva, anatomía, técnicas de coloreado (tanto manuales como digitales), entintado, composición, narrativa...

He disfrutado y paladeado todo tipo de obras y géneros, el impresionismo, el surrealismo, el pop art… y he tratado de obtener alguna enseñanza de todos y cada uno de ellos. Incluso de aquellos que no me gustaban o no terminaba de comprender.

He tratado de que mi obra sea única, original y reconocible, igual que la de tantos y tantos maestros que he admirado. Porque pensaba que si conseguía ser esas tres cosas no tendría problemas para ganarme la vida como artista.

¡Qué equivocado estaba!

Resulta que en los tiempos que nos ha tocado vivir no es necesario realizar una creación artística para cobrar los ingresos generados por su reproducción. Basta con coger la obra de otra persona, cambiar cuatro cositas y venderla como una "vivificación" tal y como ha hecho la artista María Cañas con la obra de Walter Popp en el cartel del festival de Cine Europeo de Sevilla. Por el que ha cobrado, me confirman, 3000 euros. Sin concurso, a dedo, con factura al consistorio.

Jamás he cobrado yo 3000 euros por un trabajo en mi vida. Y eso a pesar de mis estudios de anatomía, perspectiva etc...

¡Tres mil euros! Lo pongo con letra para que no se les olvide. O para que no piensen que se trata de una errata
¿Saben la de meses que tengo que trabajar yo creando, una tras otra, obras originales, únicas, reconocibles y a medida de cada uno de mis clientes para acercarme a esa cantidad?

Confieso que cuando vi lo que María Cañas había hecho alterando sin permiso del autor una ilustración ajena y cobrándola como si fuera una creación propia pensé que se trataba de un plagio. Tendrán que disculparme. Ni mi familia ni el estado me pagaron nunca una carrera de bellas artes (tampoco se lo pedí nunca), todo lo que sé lo he aprendido fijándome mucho y trabajando muchísimo más. ¡Ahora veo cuán equivocado estaba! ¡cuánto tiempo desperdiciado! Soy lo que algunos llaman un autodidacta y otros un iletrado. De modo que nunca aprendí términos como "vivificación" ni nadie me enseñó a utilizar conceptos como  “el dogma del detritus urbano" para justificar mi falta de originalidad ni a disfrazar el plagio con conceptos como el de “la senda de la obra derivada”.

Menos mal que gracias a este artículo (una obra de arte en sí mismo) todo queda claro, incluso para los iletrados como yo.

Resulta que ya lo hicieron otros grandes caradu... artistas como Lichtenstein. Y, claro, eso lo justifica todo. Si alguien se dedica a reproducir viñetas ajenas y no sólo no le demandan sino que además consigue vender esas reproducciones por miles de dólares por mucho más, incluso, de lo que cobraron esos pringadillos de los tebeos por crear esos dibujos, entoces ¡hagamoslo todos! ¡no es plagio! ¡¡Es arte!!
Lichtenstein se lo curraba.

Claro que algún malpensado metijoso podría decir que al menos Lichtenstein se molestó en copiar (o reinterpretar) él mismo, con sus propias manos las viñetas de otro, mientras que nuestra amiga María Cañas se ha limitado a coger el.mismo dibujo creado por Walter Popp y modificarlo ligeramente  con una especie de llamas de colores "como símbolo del espíritu incandescente del séptimo arte” con la sana intención de darle al trabajo de Popp “una segunda vida” y “resignificarlo”
Bueno, y de paso, de llevarse tres mil eurillos de los que ni los herederos de Popp (fallecido en el año 2002) han visto un céntimo. Algo que, me comentan, podría cambiar si los herederos que, parece ser, han sido avisados de la “vivificación” deciden demandarla. A ella, al ayuntamiento de Sevilla, o a ambos. Ya sabemos lo que le gustan los juicios a estos americanos.

Pero ¿quién podría culparle? En un mundo donde Bookish vende los libros con un precioso packaging que no permite ver qué libros estás comprando y en el que nadie habla sobre la calidad literaria de un relato y el debate se centra en la cantidad de followers que el autor (o autora) haya
Publicidad de bookish en Instagram
¿Qué importa el libro que compres mientras
el packaging sea bonito?
conseguido regalándolo en internet, en un mundo donde el esfuerzo y el trabajo bien hecho es sustituido por la inmediatez y la cultura se devalúa a cada momento siendo sustituida por el culto a la popularidad, quizá todos aquellos que queremos vivir de nuestro arte deberíamos tomar ejemplo de esta risueña sevillana.

¡Pero no nos detengamos ahí! ¿para qué rodar nuevas películas, escribir nuevos libros o componer nuevas canciones? Basta con coger alguna película ya rodada, añadirle unos minutos de metraje al principio y venderla como una obra nueva. Casablanca, por ejemplo, introducimos un número de baile de Britney Spears a la que el bueno de Sam se arranca a tocar el piano y ¡listo!. Le cambiamos el título, cobramos entrada y, ¡hop! ¡Una vivificación!
Cojamos “El quijote”, escribimos una escenita con unos orcos en biquini, la ponemos al final de la historia y, de nuevo, cambiamos el título, y a vender libros bajo la senda de la obra derivada.
En cuanto a la música, nada más fácil, pillamos “El lago de los cisnes” añadimos el sonido de una bocina así más o menos en el minuto 7 (que es cuando nadie se lo espera) y ya está. Se vende con otro título más acorde al dogma del detritus urbano y arreglao.

Las generaciones venideras nos lo agradecerán.

Claro que quizá habrá quien piense que la ley de propiedad intelectual prohíbe expresamente la alteración de las obras sin el consentimiento del autor o que la licencia Creative Commons (bajo la cual dice María Cañas que obtuvo la imagen) no son (o, al menos, no lo son siempre) de dominio público, lo que significa que uno no puede modificarlas a su antojo, sin permiso del autor o sus heredereos, o lucrarse con ellas.

Pero, claro, eso es porque siempre hay personas en contra del avance del desarrollo cultural y artístico.
Que es de lo que se trata.

Porque María Cañas ni siquiera se ha molestado en vendernos a precio de oro una lata llena de piedras diciéndonos que se trata de su propia mierda como hizo Manzoni.
No era caca.
¡Ella ha ido más allá!
En este caso no hace falta señalar que el emperador está desnudo. El emperador ha entrado en un concesionario de Ferrari y se ha llevado un Testarrosa y al salir por la puerta, cuando han empezado a sonar las alarmas, lejos de disimular, ha sacado pecho y le ha dicho al guardia de seguridad que si le pone una pegatina a la puerta del Ferrari ya es suyo y puede hacer con él lo que le de la gana.

Me temo que no soy tan innovador como esta mujer. O como Lichtenstein. O como tantos otros pioneros de la vivificación.

Yo por mi parte seguiré tratando de mejorar mis conocimientos de perspectiva, anatomía, mis técnicas de coloreado (tanto manual como digital), mi entintado, composición y narrativa.

Y seguiré creando mis propias obras y tratando que sean únicas, originales y reconocibles.

De hecho en la mayoría de mis contratos figura una cláusula (que, imagino, no figurará en los contratos que firmas artistas multidisciplinares como la señorita Cañas) que especifica claramente lo siguiente:”El AUTOR es creador y propietario intelectual del guión y dibujo, certificando que dicha obra no vulnera ningún otro copyright vigente.”

De modo que si puedo asegurarles algo es que si algún día alguien me paga 3000 euros será a cambio de mi propio trabajo, no de modificar ligeramente el trabajo de otro.


Porque soy gilipollas.



Enlaces de interés:
Deconstructing Roy Lichtenstein 

Algunos trabajos de Walter Popp en Pulpartist.com

La noticia contada por El Mundo

Declaraciones de Maria Cañas en el Diario de Sevilla

Por favor, no se pierdan el documental Banksy, salida por la tienda de regalos.

Maravilloso artículo de Carlos Marmol en El Mundo

Y otro estupendo de Antonio Hitos en el blog de FNAC

13 comentarios:

Luis dijo...

No se puede decir más claro. Gracias.

José Quintáns dijo...

El Arte con mayúsculas es marginal y minoritario y en muchos casos, al no adscribirse a una tradición, a una disciplina concreta en la que reflejarse y con la que medirse; arbitrario.
No hay muchos artistas contemporáneos que se ganen la vida con su obra. Y sin el dopaje de la administración, menos.
Por el contrario, los dedicados a crear en medios d masas,aunque en situaciones difíciles, abundan.

Relacionándolo con el mito de la cultura de Gustavo Bueno,no es tanto el hecho de que tú seas "gilipollas" como el hecho de que haya mucho "listo" por ahí, aprovechándose de este equivoco malintencionado de la invención del Arte y su indefinición. Lo verdaderamente sangrante para mí, es el nivel de los cargos públicos "especializados" que se dejan trolear y ponen los dineros en estas mierdas.
En cualquier caso, el gran público, siempre a soportado preferiblemente el trabajo solvente de artistas que se preocupan de tonterías como la perspectiva, la anatomía, el color...
La mayoría, a pesar de insustanciales y desmontados posmodernos, nos gastamos el dinero en autores que admiramos por que hacen bien vampiras adolescentes por ejemplo, y no pagamos una entrada a un museo de arte contemporáneo. Vamos si está lloviendo y es gratis. Creo que siempre a sido así y así imagino que seguirá. Anécdotas a parte.

Latro dijo...

Que increiblemente adelantado a su tiempo el señor Popps, que hizo una portada para una revista en 1954 usando la licencia Creative Commons, que salio en el 2000...

Sergio Bleda dijo...

Luis: Gracias a ti por comentar.

José Quintans: Si. Pero por favor no confundamos marginalidad con elitismo.

Latro: Ignoro como acabó la imagen de Popp en iStock (ahora dicen que la sacó de ahí) http://festivalcinesevilla.eu/es/la-historia-de-un-cartel pero para mi eso es lo de menos. Personalmente pienso que lo más escandaloso de todo es que no hayas hecho nada,vayas de artista y encima hayas cobrado un pastón del dinero público.
Y luego mola mucho también que en la web del festival vayan diciendo que gracias a ellos Walter Popp ha dejado de ser un desconocido. Como si lo hubieran reivindicado desde el principio. Pero vamos a ver, si no lo habéis mencionado hasta que saltó la liebre.No sabíais quién era, ni la Cañas tampoco. Es todo muy vergonzoso y, como digo, muy de nuestro tiempo.

mike goodhands dijo...

Hola.
Yo no creo que "vergonzoso" sea la palabra adecuada.

¿A quién le da vergüenza?
A usted parece que le indigna. Al igual que a mi.

Dónde esta la vergüenza cuando la autora se ha defendido con coletillas como "¿Lo pillas ya?" y agradece el apoyo incomprensible de lo que supongo serán sus amigos con un sinfín de "Gracias, cari".
Que vaya amigos, me digo. Pues yo no defendería ni a mi madre de semejante tropelía.
O quizá sean compadres administrativos metidos de algún modo en el asunto. O admiradores incondicionales de su obra, que no sé cuál será, ni ganas de saberlo. Pues no me anima demasiado lo del cartelito y tal.
Para mi la palabra es "desolador".
Esta persona ocupa un puesto que podría ocupar alguien con talento. Me refiero a talento para no usar retórica snob y decadente, por no decir vacía e insultante, para defender lo indefendible.
Talento para no decir en su defensa que ya lo hacía, por ejemplo, el mismísimo Warhol.
Es lo que tiene esta crisis, o esta España, no lo sé.
Probablemente, o lo más seguro, es que yo sea otro gilipollas que no entiende qué es arte, y a quien hay que explicarle las cosas.


mike goodhands dijo...

Gracias por el artículo.

Sergio Bleda dijo...

Gracias a ti por comentar Mike goodhands. Gilipollas somos muchos, por lo visto. La actitud de esta chica ha sido, desde el principio, muy prepotente. Como si quienes criticamos su trabajo lo hiciéramos porque somos unos paletos que no entendemos de arte. Y, evidentemente tendrá incondicionales que defiendan lo indefendible. Pero eso es normal. Pasa siempre. Hagas lo que hagas o digas lo que digas siempre habrá opiniones a favor y opiniones en contra. Así es la vida y así es el mundo del arte.

Vladsnake dijo...

Hola Sergio, lamentablemente, esto que has visto es muy típico en el mundo del arte. He de comentarte que yo mismo he sufrido el plagio en mis carnes. Compañeros de facultad me han mangado diseños de personajes que luego se han publicado en videojuegos. Incluso gente a la que he hecho un encargo me han copiado alguna obra. Es por esto que a internet ya no subo nada que no sea fanart...

Todavía te espera lo peor, que es ver obra de gente sin talento y/o que copia, con exposiciones para ellos solos, como he visto yo...

Que ya te digo, ni de coña cobro yo 3.000 por un dibujo, y de hacerlo, te puedo garantizar que si el encargo que realizo está basado en el personaje u obra de otra persona, no me tiene que decir nadie nada, me pongo en contacto para pagarle un porcentaje. Yo sí que hice Bellas Artes, y lo que has expuesto es un plagio como una catedral. Aunque si esa tía ha estudiado en Sevilla, dado que allí la formación sólo consiste en copiar cabezas en escultura y copiar bodegones en pintura, poco le habrán enseñado allí (aunque más bien tiene pinta de que habría robado estudiase donde estudiase).

Luego ves a compañeros de facultad que no son capaces ni de hacer el encaje de un modelo en tres días, con su FPU, bequitas al extranjero de formación de profesores... que luego usan para gastarse en fiestas en lugar de investigar (y ves a gente como yo, muertos de hambre, teniendo que pagarnos la tesis malviviendo con cuatro dibujos y publicaciones, y necesitando la ayuda de nuestra familia para no acabar fregando platos o sirviendo copas a estos pijos).

En cuanto a los artistas que has mencionado, hay una sutil diferencia para con esta señora plagiadora. Lichtenstein, Warhol, Duchamp y demás artistas tenían una razón de ser y sabían dibujar, esculpir, editar, etc. Su obra tenía un sentido en cierto contexto, como en el caso de Duchamp, que realizaba una crítica al sector del arte y cómo funcionaba como una empresa donde se estaba matando la creatividad. Lamentablemente, su crítica, aún hoy es necesaria y válida. Lo triste es cuando advenedizos se creen Rothko, Picasso o Pollock (de esos me he visto cientos en la facultad)...

Mucho ánimo, porque tú no eres gilipollas, lo que eres es un tío honesto y honrado, por lo que he podido leerte, así que sigue así y no pares de currar. El talento acaba obteniendo su premio, si bien estos enchufitos siempre nos tienen la delantera por tener medios y contactos que la gente honesta no tenemos.

Sergio Bleda dijo...

Vladsnake:
Gracias por comentar. Si, efectivamente no es precisamente morro lo que escasea en el mundo del arte.
En fin, mientras haya idiotas dispuestos a pagar basura a precio de oro, merecen ser estafados. El problema es cuando lo hacen con dinero público. En fin.

Ariel dijo...

Mi próximo pedido que me hagan, voy a "remixar" un dibujo tuyo, Sergio, pero no te preocupes que yo si te voy a reintegrar un 10% de lo que cobre, así quedamos todos contentos!! Abrazo!

Sergio Bleda dijo...

Ariel: Mejor espera a que esté muerto, como Walter Popp :D

Cresencio dijo...

¿Qué "vivificación" ni qué pollas? Hay que llamar a las cosas por su nombre: PLAGIO. Y su autora tiene un nombre: COPIONA. Al pan, pan y al vino, vino. Gracias Sergio.

Sergio Bleda dijo...

Cresencio: Gracias a ti por comentar.