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lunes, mayo 26, 2014

No contéis conmigo

Hace unos cuatro años recibo una llamada telefónica. Es un amigo.
Me dice que él y un grupo de conocidos comunes van a buscar una anciana, a meterla en su coche, llevarla a un lugar apartado y darle una paliza.
"Eso es una monstruosidad -le digo- ¿por qué vais a hacer algo así?"
"Está decidido, lo único en lo que no logramos ponernos de acuerdo es en cómo lo vamos a hacer. Y nos gustaría contar con tu opinión"
"¿Mi opinión? -pregunto- mi opinión es que no lo hagáis"
"Como te acabo de decir - continúa hablando- hemos decidido hacerlo y eso está fuera de toda discusión. No hay nada que puedas hacer o decir para que esa anciana no reciba una paliza esta misma tarde".

Aunque no acabo de creerme lo que estoy oyendo intento hacerle cambiar de opinión.
Trato de razonar con él, de hacerle ver que es una crueldad, le pido por favor que no lo haga.
Cuando llevamos un rato hablando, viendo que no sólo habla en serio sino que, además, no voy a ser capaz de convencerle, le digo que voy a llamar a la policía.

"Hazlo si quieres" -me dice- "aún no la hemos cogido. No puedes acusarnos por algo que todavía no hemos hecho ¿verdad? E incluso aunque lograras convencer a algún poli de que nos buscara para tratar de evitarlo, este jamás nos encontraría antes de que lo hiciéramos"

A partir de ese momento tengo claro que no van a apiadarse de la pobre mujer, de modo que trato de hacer que se eche atrás aunque sólo sea por miedo a las consecuencias.

"Os va a denunciar" -le digo.
"No creo. No es la primera vez que lo hacemos y nunca nos ha denunciado nadie. Supongo que tienen miedo o creen que entre nosotros hay algún juez o algún policía. Vete tú a saber. Lo cierto es que siempre salimos impunes."

Los dos guardamos silencio durante unos instantes.

"Mira -volvió a hablar. Por su tono de voz parecía como si estuviera perdiendo la paciencia. Como si llevara un buen rato tratando de explicarle algo a un niño, una y otra vez, pero el crío no terminara de entenderlo- voy a ponértelo fácil, lo único que necesitamos de ti es que nos ayudes a decidirnos. Hay tres opciones. La primera es darle un par de bofetadas y un puñetazo en el estómago. Se retorcerá de dolor durante un rato pero en seguida se recuperará y podrá irse a su casa por su propio pié.
La segunda es tirarla al suelo, arrearle unas cuantas patadas, y golpearle con unos palos. Bastante más doloroso que la opción anterior. Seguramente cojeará durante unos cuantos días. La tercera, y última, es la más violenta de todas. Utilizamos bates de baseball y le damos por todo el cuerpo. Piernas, brazos cabeza... Sangre y huesos rotos suele ser el resultado. Generalmente, cuando hacemos esto, tenemos que llevarla en coche y dejarla tirada frente a la puerta del hospital. Nunca lo investigan. Curioso, ¿verdad?"

Yo no podía creerlo.

"Hemos votado, como hacemos siempre -continuó- pero esta vez hay un empate. Y como tú formas parte de nuestro grupo de amigos hemos pensado que podías decirnos qué opción prefieres para que podamos hacerlo de una vez.
Te advierto que aunque no nos ayudes la vieja se va a llevar la paliza, siempre acabamos llegando a un acuerdo entre nosotros, pero nos gustaría no tener que andar discutiéndolo más. Tu voto nos facilitaría mucho las cosas.
Entonces, ¿qué me dices? ¿Opción uno, dos o tres?"

Asqueado colgué el teléfono.
Llamé a la policía pero no me hicieron caso.
Aquella tarde una señora mayor, estoy seguro, recibió una paliza. Yo no pude hacer nada para evitarlo y, seguramente, dentro de un tiempo lo volverán a hacer. Y luego otra vez. Y otra.
A veces me pregunto si no debiera participar en la votación, para tratar de que, al menos, saliera elegida la opción uno. La menos violenta.
Pero no lo se. Tras meditarlo siempre llego a la conclusión que prefiero seguir intentando convencerles de que no lo hagan más. Prefiero seguir enviando cartas a la policía para que lo investigue. Aunque siguen sin hacerme caso porque nunca hay ninguna denuncia tras las agresiones.
Lo que sea antes que formar parte, con mi voto, de semejante aberración.



Por cierto. Esto me recuerda que ayer por la tarde estuve (como puede verse en la foto) en mi colegio electoral y, como en ocasiones anteriores, esta vez tampoco introduje papeleta alguna en la urna.


LINKS INTERESANTES:

Objetores electorales en España 2014

Un parado se niega constituir la mesa electoral que presidía "porque el sistema es corrupto"



viernes, agosto 30, 2013

El dragón, la resignación, el sacrificio, el mal menor y el bien común


      El concepto de resignación y sacrificio es algo terriblemente sobrevalorado en nuestra sociedad. 
De hecho, una de las figuras más importantes de nuestra historia (?), Jesús de Nazaret, lo es, en gran parte, por haberse sacrificado, presuntamente, por todos nosotros. Por haber muerto tras una cruel tortura, en teoría, para limpiar el pecado original que nos mancha, según los cristianos, desde el mismo momento en que nacemos. Cuanto mayor es su sufrimiento, más larga y dolorosa su agonía, más valor se le da. De ahí que la representación de este icono religioso abunde en detalles escabrosos como las heridas, la delgadez, el gesto...
Jesús es bueno, nos dicen, muy bueno, porque sacrificó su propia vida por toda la humanidad. No sólo por sus amigos o familiares, también por personas que no conocía, incluso por aquellos que le odiaban o por todos aquellos que ni siquiera habíamos nacido aún.

      Esa es una de las piedras angulares de la educación judeo-cristiana que a muchos se nos ha inculcado desde niños en el mundo occidental. De ahí que mucha gente valore un favor en la medida que, a la persona que se lo han pedido, les suponga un sacrificio realizarlo. De hecho, a veces tienden incluso a valorar más el esfuerzo que haya costado realizar ese gesto que el gesto en sí.
Si piden, por ejemplo, una cantidad de dinero prestada y la consiguen de dos personas distintas, estarán mucho más agradecidos a aquella que haya tenido que esforzarse para reunir ese dinero que a otra que la consiguiera fácilmente. A pesar de que la cantidad sea la misma venga de quien venga.

      Siempre nos pedirán que hagamos sacrificios. Los políticos, los empresarios, gente de nuestro entorno más cercano, incluso. Un pueblo que se resigna, que está dispuesto a sacrificarse, es mucho más fácil de gobernar.

      Personalmente no creo en el sacrificio. No quiero que nadie se sacrifique por mí. Muy al contrario me molesta especialmente que, para que algo me beneficie, otro tenga que sufrir. Máxime cuando yo no lo he pedido.
Por eso creo que "el bien común" o "el mal menor" son conceptos perjudiciales y engañosos. En el fondo quienes los promulgan buscan, sobre todo, favorecerse a sí mismos. El sacrificio es una herramienta de control muy poderosa. Si no nos sacrificamos nos señalarán con el dedo y dirán que somos malos, egoístas.

      Según el filósofo Karl Popper la percepción "platónica" del bien común demanda no solo un plan o concepto de lo que la sociedad final debe ser sino también un gobierno fuerte y centralizado, un corto número de personas no interesados en los derechos o beneficios de los individuos como tales sino en la comunidad como entidad.
 De acuerdo con Platón: "...nosotros no establecemos la ciudad mirando a que una clase de gente sea especialmente feliz, sino para que lo sea en el mayor grado posible la ciudad toda”

      Ninguna agrupación colectiva debería poder permitirse ser más importante que cualquiera de los individuos que la forman. Me da igual que se trate de un país, un planeta o una asociación de autores. Nadie debe perder para que otros ganen.

      Por lógica, si no quiero que nadie se sacrifique por mí, tampoco quiero tener que sacrificarme por nadie. No tengo vocación de mártir.
Se que esto puede llegar a sonar escandaloso. Como digo, es algo que nos han inculcado desde pequeños. ¿Me sacrificaría por mis hijos o por mi familia? Por supuesto, pero sólo si no hay más remedio. Del mismo modo que yo no quiero que mis seres queridos se sacrifiquen por mi, porque les quiero y deseo su felicidad, asumo (y espero no equivocarme) que ellos quieren lo mismo para mi.
Por poner un ejemplo muy claro, podría sacrificarme y buscar un trabajo que me haga infeliz pero aporte más seguridad económica a mi familia. Pero se (o eso espero) que lo que mi familia quiere es que mi trabajo me haga feliz, porque valoran más mi felicidad que su seguridad económica. Por supuesto que, si algún día mi trabajo como autor de cómics no da suficiente dinero como para procurar a mis hijos ropa, alimento y cobijo, lo cambiaré sin pensarlo dos veces por otro que sí lo haga. Pero no se equivoquen, una cosa es darles lo necesario y otra muy distinta que lo necesario sea llevarlos por el camino del lujo y el despilfarro, como entienden algunos. Un niño necesita amor, alimento, ropa y cobijo no un jet privado.

      Quizá muchos piensen que soy un egoísta por pensar así, pero en realidad es al revés. Yo quiero que todo el mundo sea feliz. El "bien común" no es suficiente para mí. Quiero el "bien total" y hay que encontrar la manera de que nadie salga perdiendo. No hay que perder de vista ese objetivo. En el momento en que asumimos que unos pocos deben perder para que muchos otros ganen estaremos perpetuando un sistema injusto para esos pocos (incluso, teniendo en cuenta, que esos pocos aceptarán su destino con resignación). Y subsanar ese error, cambiar esa mentalidad, será terriblemente complicado.

      Desde luego hay ocasiones en que es imposible hacer feliz a todo el mundo. El caso de abortistas o antiabortistas es representativo. Una ley que permita el aborto libre enfurecerá a los antiabortistas, y otra ley que prohíba el aborto perjudicará a las mujeres que quieran interrumpir su embarazo. Existe una razón muy sencilla del porque, en casos como este, mi sentido común me envía de cabeza al bando de los abortistas. Claramente los abortistas no obligan a nadie a abortar, no quieren imponer su voluntad sobre la de otra persona, mientras que los antiabortistas si pretenden que todos actuemos según sus creencias, tanto si coinciden con las nuestras como si no.

      Todos hemos escuchado uno de esos cuentos populares que hablan de una aldea asediada por algún tipo de bestia mitológica, pongamos un dragón, que exige el sacrificio de que le sea entregada la hijas de alguno de los habitantes cada cierto tiempo.
Cada año, por ejemplo, se celebra algo que podríamos llamar "el sorteo del dragón", y una doncella virgen es entregada para aplacar el apetito de la bestia.
Ese es un ejemplo muy claro de lo que viene siendo "el bien común" o "el mal menor"
Es el bien "común" porque, aunque es terrible que una persona deba morir (una persona virgen, esto es muy importante, el sacrificio tiene más valor porque se trata de una persona en la flor de la vida que ni siquiera ha llegado a gozar del placer canal, no una persona anciana a punto de fallecer, que ha disfrutado de una existencia plena y que ya no tiene nada que perder) esto sucede para que el resto de la aldea pueda vivir tranquilamente. Y es "el menor de los males" porque se nos da a entender que la alternativa sería que toda la aldea fuera destruida.
Es una terrible perversión disfrazada de lógica aplastante.

      Con el cuento de "el bien común" o "el mal menor" se nos manipula para aceptar continuamente situaciones inaceptables.  Desde la democracia representativa, a los GAL, pasando por el sistema penitenciario, educativo o la tortura.

      Muchas veces se oye que la democracia representativa actual, a pesar de que nos conduce inevitablemente a la corrupción, el bipartidismo y el neoliberalismo, es un mal menor y que es mucho mejor que una dictadura.
Con este razonamiento se nos intenta engañar, porque sólo nos permiten ver dos opciones cuando en realidad hay muchas más. Existen muchas formas de gobierno, más allá de la democracia representativa y la dictadura (de hecho existen muchos tipos de democracia) y todavía podemos inventar muchas más que ni siquiera existen.
Evidentemente es mucho más sencillo y cómodo encogerse de hombros y resignarse. Un pequeño sacrificio es asumible con tal de no tener que pararse a reflexionar o reconocer siquiera que somos incapaces de hacerlo.

      Se nos da a elegir entre entregar a una virgen, cada año, al dragón o permitir que nos destruya a todos, cuando, en realidad, hay muchas más formas de tratar de solucionar el problema.
Para empezar podemos armarnos y cortarle la puta cabeza al bicho mientras duerme, o pagar a unos mercenarios para que lo hagan, para que ningún habitante de la aldea tenga que ver nunca más como su hija es devorada por esa maldita bestia. También habría que ver quién llegó primero, igual el territorio era del dragón antes de que llegáramos nosotros, y por tanto, quizá podríamos plantearnos seriamente la posibilidad de hacer las maletas, largarnos de aquí, y fundar otra aldea en una tierra que no venga con algún tipo de ser mitológico incluido.

      En cualquier caso, bajo mi punto de vista, en vez de aceptar el sacrificio lo que debe hacer cualquier sociedad, agrupación o colectivo que quiera avanzar es reflexionar. Poner el problema encima de la mesa, aportar todas las alternativas posibles y buscar el bien de todos los habitantes de la aldea. Todos. No el del 80%, ni el del 90%, ni siquiera el del 99%, sino el del 100%

Siempre.

Porque esto de "el bien común" suena genial. Hasta que el nombre de tu hija aparece en la papeleta del sorteo anual del dragón.

Sergio Bleda.


lunes, abril 01, 2013

Forzar el cambio


Los leones del congreso se dan un festín. 
Perteneciente a una de las fallas del barrio de Benimaclet. 
Año 2013. Fotografía de Sergio Bleda.

A partir de mañana la ILP presentada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, avalada por millón y medio de firmas, se debatirá en el congreso.

En ella tres peticiones básicas. Dación en pago con efectos retroactivos (1), paralización de los desahucios (2)  y alquiler Social (3).
Todas ellas serán, según lo previsto, rechazadas por los grupos mayoritarios. De hecho estos grupos se han venido oponiendo sistemáticamente a este tipo de medidas.
El PP, incluso, ha introducido varias enmiendas en la Iniciativa Legislativa Popular calificadas por Ada Colau como “inaceptables” porque "la desvirtúan totalmente, lo que nos obligará a presentar miles de reclamaciones judiciales que colapsarán los juzgados".
Colau añade que "la propuesta de establecer rebajas a las personas morosas si pagan su deuda en cinco o en diez años es una mentira en la práctica, porque ninguna de las personas afectadas tiene recursos para poder pagar esa deuda".

Esta batalla la ganará la clase política, una vez más, y la perderemos los ciudadanos.
De nosotros depende hacer que su victoria sea pírrica.

Porque, como digo, no será la primera vez. Según la Wikipedia desde 1977 hasta 2012 se han presentado en el Congreso de los Diputados 66 Iniciativas Legislativas Populares. Algunas de ellas siguen en proceso de tramitación, pero sólo una, la "Proposición de Ley sobre reclamación de deudas comunitarias" ha pasado a ser ley (que finalmente acabó subsumida en otra proposición no de ley en la VI Legislatura y que supuso la modificación de un artículo de la Ley de Propiedad Horizontal) 
El resto, o han sido inadmitidas, o han caducado o se han retirado.

La democracia representativa no funciona. Es decir, funciona para unos cuantos. Funciona, desde luego, para los políticos profesionales y para sus aliados. Banqueros, grandes empresarios, la familia real, etc.…

Hay que forzar un cambio hacia una democracia participativa. Los privilegiados no van a tomar decisiones en contra de sus intereses. El sistema no se puede cambiar “desde dentro” porque no tiene botón de autodestrucción.

La única manera de cambiar este sistema es dejar de apoyarlo una y otra vez.
Acuérdense la próxima vez que un político les pida que vayan a votar. Nada de voto nulo, nada de papeletas con la cara de Bob Esponja o de Guy Fawkes, nada de voto en blanco. Nada de tonterías. Esto es muy serio.
Hagámosles el vacío.

La única manera de que se den cuenta de que no queremos que nos sigan engañando es hacer lo que ellos llevan años haciéndonos a nosotros: IGNORARLES

Una abstención mayoritaria deslegitima directamente cualquier tipo de votación.
Quizá (y sólo quizá) cuando los partidos políticos no tengan el suficiente número de votos para formar gobierno no tengan otra manera de proceder que buscar alternativas a la democracia representativa.
Lo que, desde luego, ha demostrado con creces no funcionar es seguir apoyando un sistema erróneo, injusto y perjudicial para la mayoría de los ciudadanos.

No dejen que les lleven a las urnas por inercia o con la excusa de castigar a unos u otros. No permitan que les engañen con mentiras. Si parte del problema es que los políticos no han cumplido lo que nos prometieron, la solución no puede ser pedirles que nos prometan cosas mejores.
Los que colaboran con un sistema son quienes lo mantienen.
Los cómplices de una falsa democracia son los votantes.

Es hora de pararse a pensar.

Como dijo Albert Einstein “Si quieres obtener resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”


Relacionado:
Por la democracia, abstención. (De José López. Fragmento del libro “Rumbo a la democracia”)

El poder del pueblo llega al parlamento y allí muere. Artículo de Toni Martínez.

Descarga gratuita del libro “Vidas Hipotecadas” de Ada Colau y Adrià Alemany

(1)Se llama dación en pago al hecho de entregar la vivienda a la entidad financiera con la que se tiene la hipoteca a cambio de quedar libre de toda deuda.

(2)Siempre que se trate de la vivienda habitual y el impago del préstamo hipotecario sea debido a motivos ajenos a la propia voluntad.

(3)El ejecutado tendrá derecho a seguir residiendo en la vivienda pagando un alquiler no superior al 30% de sus ingresos mensuales por un período de 5 años.

domingo, noviembre 20, 2011

De nuevo: ESTUVE EN MI COLEGIO ELECTORAL Y NO VOTÉ


Tal y como hice en las pasadas elecciones hoy he estado en mi colegio electoral (como pueden ver en la imágen) y no he votado.

¿Por qué no voto?
No puedo, en conciencia, perpetuar con mi voto un sistema que me parece erróneo, perjudicial para la sociedad y obsoleto.
En palabras de Moore “Es evidente que nuestra presente forma de gobierno no funciona, y no podemos seguir poniendo parches a un sistema inherentemente defectuoso. Puede que haya llegado la hora de cambiar a un nuevo modelo en lugar de continuar manteniendo en marcha un vehículo que ha llegado al final de su vida natural.”
Pero es que además no me bastan las promesas de los políticos (de ninguno).
No es que me las crea, pero, aunque las creyera, no son lo suficientemente buenas.
Esta democracia no es suficientemente buena para mí. Ya se que muchos se rasgarán las vestiduras al leer esto, después de la sangre el sudor y las lágrimas que ha costado conseguirla. Pero es la verdad. Lo digo de corazón.
No me basta con la dación en pago de la hipoteca. Quiero que todo el mundo tenga una vivienda digna gratuita.
No me basta con que se controlen los paraísos fiscales, quiero que se elimine el dinero.
No me basta con un cambio de siglas. Quiero un cambio de sistema.
A los que pensamos así se nos tilda de soñadores, utópicos, poco realistas y se nos arrincona. No merece la pena siquiera discutir con nosotros. Somos un caso perdido. Unos locos.
Se reirán de nosotros o nos mirarán con condescendencia.
No me importa. No soy como soy para agradarles a ellos. Sigo mi camino. No necesito que sea un camino muy transitado. No necesito que haya nadie más en él. Es el mío.
¿Soy un soñador? Sin duda. Mejor soñar despierto que vivir adormecido.
¿Soy utópico? Lo soy, ¿qué hay de malo en serlo? ¿acaso es peor que no serlo? ¿es mejor ser un conformista?
¿Soy poco realista? quizá ¿quién quiere ser realista cuando la realidad que nos proponen es como es?
¿Soy un loco? quizá. Pero se que no soy el único. Cuando los locos lleguemos a ser mayoría, ¿quién será el loco, entonces?
¿Imposible?
No, sólo muy difícil.
Y posible.
"En la utopía de ayer se incubó la realidad de hoy, así como en la utopía de mañana palpitarán nuevas realidades."
José Ingenieros (1877-1925)


A continuación argumentos que he tenido que aguantar una y otra vez cuando he expresado mi intención de no efectuar mi derecho al voto y algunas leyendas urbanas sobre la abstención:
1- La abstención favorece a los partidos grandes. Lo mejor es votar en blanco o hacer un voto nulo.
La abstención ni beneficia ni perjudica a nadie en concreto, ni a pequeños ni a grandes; a la hora de hacer los cálculos matemáticos para el reparto de escaños, simplemente ignoran la abstención en sus cálculos totales. En cambio, los votos en blanco sí que se suman al total de votos emitidos y esto tiene el perverso efecto de perjudicar a los partidos pequeños, ya que para poder optar al reparto de escaños los partidos necesitan haber obtenido como mínimo el 3% de los votos totales. Los votos en blanco, al sumarse a los votos totales hacen que esa barrera sea más alta y por tanto hacen aún más difícil para los partidos pequeños la obtención de un escaño, regalando esos escaños a los partidos más votados.
En cuanto al voto nulo, cuando acudes a las urnas a votar legitimas ese sistema con tu voto. Tanto da que ese voto esté en blanco, lleve un dibujito de Bob Esponja (lo que se consideraría nulo) o las siglas de un partido político.
2- La abstención favorece a la “derecha”.
Como he explicado arriba, la abstención ni beneficia ni perjudica a nadie en concreto. (por cierto, que me llama poderosamente la atención que nadie me haya dicho núnca que la abstención favorece a la izquierda)
Curiosamente todos aquellos que han tratado de convencerme de la utilidad del acto de ir a votar suelen referirse al PP cuando dice “derecha” y lo que, en realidad, me están diciendo es que para que no gobierne la derecha hay que conseguir que gobierne el PSOE ( lo que esta gente entiende como “izquierda”)
El PSOE es un partido neoliberal, represor, vendido a las élites económicas que dirigen este país, un partido defensor y ejecutor de la privatización de las empresas públicas, ejecutor del terrorismo de Estado, un partido que, a través de los antidisturbios bajo su control, ha reprimido con saña numerosas manifestaciones en el último año.
Para mi (y para mucha gente) el PSOE es la derecha, una derecha más moderna, barnizada de progre, pero nada más.
En cuanto a IU para mi han perdido su credibilidad, ya que he sido testigo de como lleva años haciéndole la cama al PSOE, ayudándole a ejecutar sus políticas derechistas a cambio de algún favor político.
3- La abstención es propia de vagos y de gente que pasa de la política
Este es el mensaje que tratan de trasmitirnos desde el poder, que el buen ciudadano es el que vota, porque ellos necesitan que les legitimemos su circo y que justifiquemos con nuestros votos sus sueldos y prebendas.
Personalmente no me abstengo por pasotismo, mi abstención es consciente y meditada. Y en cuanto a toda esa otra gente que no vota por pasotismo seguramente lo haría si supiesen que su vida, su trabajo, sus sueños o su felicidad iban a cambiar algo con su voto. El caso es que, aunque no se lo planteen de manera formal, saben que estas elecciones son un show mediático en el que poco importa el resultado, y por tanto, están tomando una decisión política al decidir no votar.
4- Si no votas no tienes derecho a quejarte luego.
En realidad debería ser al revés: el que vota, en tanto que legitima el sistema y participa de la constitución de un gobierno, no puede quejarse. Si no voto, no he participado de la legitimación de este gobierno, por lo que tengo todo el derecho a la queja. ¿No?
Encuentro muy lógico pensar que son precisamente las personas que no han votado, las personas que se hayan negado a legitimar esta falsa democracia las que están cargadas de razón para quejarse y luchar contra esos ladrones y sinvergüenzas a los que ellos ni han votado ni han dado permiso de ningún tipo para hacer lo que hacen.
5- No votar no sirve para nada.
A mi me sirve.
Me sirve exactamente para lo mismo de lo que le sirve a otras personas el ir a votar. Para expresar sus ideales a través una acción individual y más o menos meditada.
¿Sirve eso al resto de la sociedad? pues no lo se, pero que el resto de la sociedad se preocupe de sí misma, ¿no? que ya son mayorcitos. Que cada palo aguante su vela y cada cual actúe según sus criterios éticos o morales. No creo que nadie vote a uno u otro partido (o en blanco, o nulo) porque sea lo mejor para la sociedad, lo hace porque es lo mejor para él. Y el que diga lo contrario, seguramente, miente.

Información, inspiración y opiniones extraídas, copypasteadas, asimiladas y remozadas desde fuentes como:
Aquí un artículo de la escritora y periodista Rosa Villada:
Un valiente:
Un magnífico artículo de Alberto López Aroca
Y una web sobre voto no presencial:
Aunque las recomendaciones de esta última me parecen muy respetables (y hasta acertadas) personalmente no creo necesario que el hecho de no votar quede registrado de esa manera. Tampoco quiero expresar mis motivos en voz alta, no estoy allí para soltar un discurso, un lema o dar un mitin. Estoy allí porque he tomado la decisión de abstenerme movido por mis propios ideales y mi conciencia personal, ni para provocar, ni para dar lecciones de nada ni para llamar la atención. Me da igual que me tengan en cuenta o no, no necesito formar parte de ninguna estadística, lo hago porque me lo dicta la conciencia y no necesito que figure en ningún registro. Si acudo a hacerme la foto es como algo más testimonial que reivindicativo. Con ello quiero dar a entender que no me he quedado en casa viendo la tele, que no me importa levantarme del sofá e ir a donde haga falta para demostrar lo que pienso. Luego, como también hice las pasadas elecciones, pongo la foto en mi blog, mi muro, mi twitter y la acompaño de un pequeño artículo explicando mis motivos.

lunes, mayo 23, 2011

ESTUVE EN MI COLEGIO ELECTORAL Y NO VOTÉ



No creo que cambiar unas siglas por otras vaya a mejorar la cosa.
Pienso que el hecho de votar una vez cada cuatro años (y sobre todos los temas a la vez) es una tomadura de pelo. Una estafa.
La única manera que se me ocurre de dejar de perpetuar un sistema electoral que considero injusto es no colaborar con él.
Por eso, este año he decidido no votar.
Y para callarles la boca a todos esos que dirán que no he ido a votar porque me he quedado en casa rascándome las gónadas, aquí va la prueba de que no me importa levantar el culo del sofá y llevarlo a donde haga falta.
Como pueden ver en la foto:

ESTUVE EN MI COLEGIO ELECTORAL Y NO VOTÉ

Y no fuí el único.

Y ahora, a buscar alternativas, que esto hay que construirlo día a día. Los que esperen que va a venir un gobierno (de izquierdas o de derechas, de partidos mayoritarios o minoritarios) a solucionarnos la vida están listos.


ACTUALIZACIÓN: Según www.elpais.com en las elecciones municipales 11.710.046 votantes se han abstenido.


ACTUALIZACIÓN 2: Vean en este LINK como este otro señor, que opina de forma muy parecida, tampoco vota y se las apaña para que, de alguna manera, quede constancia. ¡No estamos solos!