miércoles, junio 28, 2017

¡Nos vemos en el MulaFest!



Este fin de semana estoy invitado al MulaFest, que está dedicado al erotismo, para participar en varias actividades.
Además tengo una exposición de originales que incluye todas las ilustraciones interiores de mi último libro erótico ilustrado "Cinco relatos apasionados", escrito por Ricardo Esteban y editado por Dibbuks recientemente, y alguna que otra ilustración inédita.

Mi programa:

Sábado 1 de julio

-18:00h. - Sesión de firmas de mis obras eróticas en el stand de Amantis.
-20:00h. a 22:00h. - Dibujo en vivo en la Zona Heroes Comic Con Madrid.

Domingo 2 de julio

-12:00h. - Sesión de firmas de mis obras eróticas en el stand de Amantis.
-16:30h a 18:30h. - Dibujo en vivo en la Zona Heroes Comic Con Madrid.

Durante todo el festival (31 de junio a 2 de julio)

- Exposición de originales de "Cinco relatos apasionados"

La web del MulaFest AQUÍ


jueves, junio 08, 2017

"Cinco relatos apasionados" firmas en Omega Center Madrid y en la Feria del Libro


Atención madrileños y residentes de la capital, ocasionales o permanentes:

Mañana, viernes 9 de junio, el señor Ricardo Esteban y servidor de ustedes estaremos en la tienda de cómics Omega Center Estrella a partir de las 18:00.
Y el sábado 10 a las 12:00 y a las 18:00 en la caseta de Dibbuks de la Feria del Libro de Madrid.

Ricardo hablará mucho y dedicará todo lo que le pongan al alcance.
Yo, por mi parte, haré dibujitos.

¡Allí nos vemos!


Lesbploitation

Me encuentro esta mañana con que un compañero comentaba el post de una autora que anunciaba en twitter que ha comisariado una exposición de autoras para un Festival de Cultura Lésbica.

En un momento de la conversación la autora concreta que el criterio de selección de las autoras participantes no es otro que su orientación sexual. Como en el cartel puede leerse “exposición de ilustración” y no “exposición de ilustradoras lesbianas” yo le pido que me lo confirme. Cosa que, como podéis ver en la imagen, hace.


Personalmente me ofendería que me preguntaran si soy gay, heterosexual o bisexual a la hora de formar parte de una exposición. ¿Por qué tengo que definirme sexualmente para mostrar mi trabajo?
Lo que yo haga en la cama y con qué tipo de personas lo haga es cosa mía.

Además me parece una discriminación para el resto de autoras heterosexuales. ¿Por qué grandes y maravillosas autoras no podrán mostrar su arte sólo por no ser lesbianas mientras que otras, quizá más mediocres, sí lo harán por el hecho de serlo?

Y, me surge una duda, ¿cómo lo van a comprobar? ¿confiarán en la palabra de las autoras o les van a hacer un test? ¿exigirán algún tipo de prueba lésbica? Eso no tendría ningún sentido. ¿Existe algún tipo de carnet? ¿También entran las bisexuales?

Bueno... unas sí y otras no. Según como se definan
La autora se justifica diciendo que el objetivo es “dar visibilidad al colectivo y sentirse orgullosas de lo que hacen y cómo son”, que quieren “reivindicar un espacio que siempre se ha negado y demostrar que ahí están”, pero, dejando al margen el hecho de que no creo que nadie haya negado nunca que existen las autoras lesbianas ¿no sería mejor reivindicar que el espacio fuera el mismo para todos?

No dudo que la intención sea buena (aunque habrá malpensados que piensen que se persigue más la subvención que la integración) pero creo que lo que consiguen es precisamente todo lo contrario de lo que dicen perseguir.
Aunque no se busque discriminar a las mujeres heterosexuales (¿también a las bisexuales? me queda la duda) el resultado es que a esas mujeres se las excluye. Se les prohíbe formar parte de una exposición porque no se definen sexualmente o se definen de una manera diferente a la que exige los criterios de la exposición. No creo que la exclusión sea el modo más adecuado de luchar contra la exclusión.

Pienso que la normalización llegará cuando a nadie le pregunten sobre sus preferencias sexuales a la hora de conseguir un empleo o de poder formar parte de una exposición colectiva. Lo demás se me asemeja mucho a etiquetar a las personas, hacer guetos y darle al capitalismo pistas sobre nuevos nichos de mercado, basados en la orientación sexual, en los que podrán vender sus productos.
Camisetas para lesbianas, camisetas para gays... cada una en su cajón. Todo bien ordenado.

Que nadie se confunda, no pretendo erigirme en defensor de nadie, estoy seguro de que las mujeres que se sientan ofendidas, si las hubiera, serán ellas mismas quienes denuncien su exclusión, si les apetece, vaya.

Pero tampoco puedo evitar llegar a las conclusiones que llego y pensar como pienso.

Que lo mejor, siempre, es sumar, no restar.
Multiplicar, no dividir.

Pensar en lo que nos une, no en lo que nos separa.



viernes, junio 02, 2017

Libertad de ficción

Ralph. Homosexual y discapacitado.


Últimamente se habla mucho sobre la necesidad o no de incluir personajes con tendencias LGTB en las historias de ficción.

Y lo cierto es que, reflexionando sobre ello, he llegado a una conclusión que a muchos parece que se les ha escapado.

Y es que, probablemente, la mayoría de las historias que se han escrito en la historia de la humanidad ya incluyen personajes LGTB, aunque no lo sepamos.

Me explico ¿Son Tintín o Hannibal Lecter gays? ¿son bisexuales? No lo sabemos. El hecho de que en las historias que protagonizan no hayan demostrado interés sexual por otros personajes, sean del género que sean, hace que sea imposible conocer  su inclinación.  ¿Deberíamos pensar entonces que son asexuados? En absoluto. No conocemos su historial sexual, sencillamente, porque no es ésa la historia que nos están contando. Son historias de aventuras o de terror psicológico y no hace falta saber a quién se follan sus protagonistas para poder disfrutar del argumento y la ejecución de estas historias.

De la misma manera que yo puedo disfrutar de la conversación y la compañía de una persona sin saber con quién le gusta practicar sexo.

No creo que los creadores tengamos la obligación de incluir personajes LGTB o discapacitados, o de diferentes etnias, sólo para contentar a aquellos que piensan que si no gritamos a los cuatro vientos que estamos con ellos, entonces es porque estamos en su contra. Es más, no pienso que los creadores tengamos la obligación de otra cosa que no sea crear nuestras historias lo mejor posible. Y, de hecho, creo que podemos abandonar esta obligación en cualquier momento, cuando ya no nos ayude a realizarnos personalmente, no pague nuestras facturas, nos aburra o nos haga sufrir.

Cuando escribí "Bloody Winter" creé a Ralph, el personaje principal, como un discapacitado homosexual. Y lo hice porque me salió así, en ningún momento me sentí obligado a rellenar ningún tipo de cuota o a tratar de representar a un segmento de la población determinado.

Me salió así porque las historias salen de dentro y porque, muchas veces, lo crean o no, los personajes tienen vida propia y no importa como, quienes escribimos sus aventuras, queramos o dejemos de querer que sean. Son como son. Igual que las personas.

¿Es necesario que las historias reivindiquen algo? ¿Los creadores debemos convertirnos necesariamente en militantes? En "El baile del vampiro" hay skinheads, hay una violación, hay tortura. Pero no es una historia en contra del racismo ni de la violación ni de la tortura. Creo que todas esas cosas son horribles. Doy por sentado que están mal. Lo peor de la humanidad. Y de hecho creo que son tan horribles que no me veo en la necesidad de posicionarme en su contra.

Del mismo modo no siento que deba posicionarme en favor de la igualdad de género, la integración o la despatriarcalización. Porque creo que es lo sensato, lo humano, lo lógico.

Hemos pasado de no poder tratar ciertos temas en la ficción a tener la obligación de tratarlos tanto si enriquece la historia como si no. 

Agnes y Susan. Ellas nacieron lesbianas.
Cuando creé "La novia y la ladrona" lo planteé como la historia de dos lesbianas y, en aquel momento, el editor presionó para que las convirtiera en bisexuales para llegar al mayor número de lectores posible.
Ahora, tal vez, ese mismo editor presionaría para lo contrario, para llegar a un tipo de público más especializado.

Porque al final todo parece reducirse a eso: la pasta.

Creo que el capitalismo, que tiende, cada vez más, a la especialización, ha aprovechado (o directamente promovido) estas posturas (y postureos) para crear  y vender nuevos productos. Para abrir y consolidar nuevos nichos de mercado. Si consiguen que haya cómics para gays, cómics para lesbianas, cómics para heterosexuales y, ¿qué se yo? cómics para dentistas poliamorosos, habrá unas directrices muy claras para manufacturar y vender cada producto. Y eso no sólo facilitará su tarea de vendedores, también acabará con la libertad creativa y de pensamiento que tanto asusta a los capitalistas neoliberales.

550 € es el precio del feminismo para Dior. Es una pasta pero ninguna de tus amistades
de los Hamptons dudará de tu compromiso. Ideal para la zona VIP de los conciertos de Beyoncé.
No disponible en estos momentos.

Y lo peor es que, aquí abajo, parece que les estemos siguiendo el juego. Han dividido y  vencido, como siempre.

El hecho de que Disney hiciera una película con un protagonista gay o Marvel publicara un cómic protagonizado por un superhéroe femenino con sobrepeso, no pienso que fuera a favorecer necesariamente la integración de unos u otros, no supondría la normalización de nada (de hecho esa normalización ya existe en la sociedad se vea o no reflejada en la ficción) y lo más importante, no perseguiría esos objetivos aunque trataran de hacernos creer que si. Tan sólo buscarían el beneficio económico. Buscarían nuevos lectores que se identificaran con el aspecto  o las tendencias sexuales de esos personajes, explotarían la culpabilidad de quienes no se identificaran con ellos y, en ambos casos, lo harían únicamente para llevarse su dinero.

Mucha gente está dando a entender que si no incluyes un personaje de ficción de un tipo determinado te estás posicionando en contra de ese tipo de personas.

Y no. De ninguna manera. La mayoría de mis personajes no necesitan mostrar sus tendencias sexuales, porque para nada afectaría al desarrollo de la acción el hecho de que lo muestren o no.
Yo se que Ralph, de "Bloody Winter" es gay. Su amante lo sabe y parte de su familia también. Los lectores no necesitan saberlo para comprender la historia.

Lean lo que quieran. Vayan a ver las películas que les dé la gana. Pero no traten de obligar a los creadores a escribir los libros, las películas o los cómics a su medida, porque eso es imposible.
El número de lectores o espectadores es prácticamente infinito, las modas y los tabúes cambian de un día para otro y no se puede contentar siempre a todo el mundo.

Consuman el tipo de productos culturales que les dé la gana pero no traten de acusar a los creadores de ser de un modo u otro, basándose únicamente en sus creaciones.
Si así lo hicieran, se convertirían en fáciles víctimas del engaño. Les colarán todo tipo de series y productos mediocres sólo porque tienen "la ventaja" de que incluyen al tipo de personajes que ustedes creen que se deberían incluir, y eso no significaría que sus creadores estén en sintonía con ustedes.

Recuerden: para un creador es muy fácil mentir. Mejor dejarles ser sinceros.

Lo importante de una historia no es cómo sean sus personajes o cuántos ejemplares se vendan. Lo importante es que sea buena. Que entretenga. Que emocione.

No me pongan cuotas, ni restricciones. No traten de llevarme a su terreno.
Mis personajes son libres de acostarse con quien les apetezca. No traten de obligarles a que actúen en contra de su propia naturaleza.
Ellos todavía pueden ser libres.



No como nosotros.