miércoles, julio 03, 2019

Lo que me ha traído hasta aquí.


 A veces tengo la necesidad de expresar lo que siento. De reflexionar sobre lo que me ha traído hasta donde estoy y compartirlo.

Siempre he querido ser dibujante de cómics. Siempre. Desde muy pequeño.

Poco a poco, con mucho esfuerzo, bastante ayuda y algo de suerte he conseguido vivir mi sueño.
La vida es como un río que te lleva donde quiere. Al nacer te meten en una barca y vas cambiando de afluente creyendo que tú decides el rumbo. Pero no siempre es así. Siempre acabas volviendo al río principal aunque no quieras. Y entonces te toca decidir otra vez. A veces toca remar contra corriente y a veces basta con dejarse llevar en la dirección del viento.

Primero me tocó darme cuenta de que había nacido en un país donde no había industria. Donde había algunos lectores pero demasiadas publicaciones. Un pastel muy pequeño para repartir entre muchos.

Luego me tocó decidir qué afluente coger. Trabajar para el extranjero parecía la única opción para vivir de los cómics. ¿Europa, Japón o Estados Unidos? Nunca fui de superhéroes, lo intenté con Japón pero no hubo manera.
Tendría que ser Europa.
SAF ayudó a que mis viñetas salieran de España. Posteriormente Soleil, Casterman y Tabou me ayudaron a centrarme en el mercado francés.

Pasan los años. Sigues navegando.
Y de repente el río se seca. No fluye. No vas hacia delante ni hacia atrás.

A no ser que les haya pasado también, no se hacen a la idea de lo frustrante que es pasar meses trabajando en un proyecto que luego no quiere nadie.

Entre las diferentes excusas que distintos editores me han dado para no publicar los últimos proyectos que presenté (a varias editoriales) se encuentran los más insultantes y humillantes que jamás he oído sobre mi trabajo.

Las mejores páginas de mi vida rechazadas una y otra vez.



Un editor me dijo que hacía “demasiadas rayitas”… Otro que dibujaba como un dibujante de los años setenta.
"Demasiadas rayitas."
¿Se acuerdan de los dibujantes de los años setenta? Había que tener conocimientos de anatomía, perspectiva y narrativa para dedicarse a esta profesión. Qué época tan extraña.
Otra me dijo que la cara de la protagonista era “grimaçante”, sea lo que sea lo que significa eso. Y que la cambiara.
"Grimaçante"
"Grimaçante"
Quizá estoy equivocado, pero siempre he pensado que a un editor no le corresponde decidir sobre el aspecto de los personajes. Esa es una decisión del autor. El editor debería ocuparse, pienso yo, de promocionar la obra, de que se edite bien y de que se distribuya bien. Será que soy muy rarito. Las decisiones artísticas deberían ser del artista. Si no te gusta mi obra no me la edites, pero no me pidas que le cambie la cara a un personaje porque no te gusta su aspecto. Para llegar a esa cara yo ya he descartado muchas opciones. Ya he realizado boceto tras boceto para acabar decidiendo que ese es el aspecto que debe tener.
Haz tu maldito trabajo. No me digas como hacer el mío.
Ni me hagas perder el tiempo. Se que si lo hubiera cambiado tampoco te habría gustado. Habría trabajado en balde. Para ti es gratis que yo haga un cambio tras otro. Para mi no. Tengo dos hijos que atender, tengo historias que contar.
"Pareces un dibujante de los años 70"

Se le atribuye a Einstein la frase: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”
También se le atribuye a Mark Twain y a Benjamin Franklin. Una posible fuente es la escritora Rita Mae Brown, en su novela Sudden Death [Muerte súbita] de 1983, pero puede que ya existiese antes.
No importa quien lo dijera. Parece algo muy sensato.

Cada vez que iba a Francia encontraba lectores que me felicitan por mi trabajo.
Sin embargo dejé de encontrar editores a los que les interesara publicarlo.

Quizá era hora de olvidarse de los editores y dirigirse directamente a los lectores.

Decidí dejar de darme golpes contra la misma pared una y otra vez.
Era hora de intentar algo diferente. De coger el remo y tomar otro afluente.

Y ver dónde me llevaba…

Y aquí estoy. Faltan 6 días para que finalice la campaña de crowdfunding de “El baile del vampiro: REDES”.
 He conseguido el 98% de la financiación. Lo que hace un total de 8.368€.
Sólo me falta convencer a unos pocos lectores más de que me apoyen para conseguir los 8500€ necesarios para llevar a cabo el proyecto.
Lápiz de cubierta de "El Baile del vampiro: REDES"

Si lo consigo, y estoy seguro de que lo voy a conseguir, los lectores que valoran mi obra tendrán un cómic muevo creado para ellos sin la intromisión de ningún editor. Sin filtros. Sin nadie que me quite rayitas, me diga a qué dibujante de qué época debo o no parecerme o si las caras de mis personajes son o no “grimaçantes”, sea lo que sea lo que significa eso.
Y yo seguiré viviendo mi sueño.

Además, este afluente abrirá para mi otro río lleno de posibilidades. De proyectos, con o sin vampiros, de historias que creo que merecen la pena ser contadas. En blanco y negro, a color, actuales, históricas, de aventuras, intimistas… quién sabe hasta dónde podremos llegar juntos. Hasta dónde nos llevará la corriente.

¿Me acompañas?





Puedes empezar por aquí: http://vkm.is/bailedelvampiro








lunes, junio 24, 2019

A 15 días de la finalización de la campaña de "El Baile del vampiro:REDES"



Con tanta red social, tanto blog vampírico y tanta entrevista no he tenido tiempo de hablar por aquí de mi campaña de Verkami para la conticnuación/precuela de "El baile del Vampiro"

La campaña comenzó el 30 de mayo y en seguida empezó a crecer.

"El Baile del vampiro: REDES" es el título del nuevo volumen de la saga vampírica de Sergio Bleda.
El volumen de 62 páginas incluirá dos historias. Una precuela titulada "La primera vez" que narra el primer encuentro entre Jacob e Inés, en la Barcelona de los años 90, y que hará las veces de complemento de "El baile del vampiro: REDES" la historia principal del tomo que estará ambientada en la ciudad de Valencia en la actualidad. Ambas historias pertenecen al mi universo vampírico, pero son autoconclusivas y pueden leerse de manera independiente.

La creación, edición y distribución de esta obra será financiada enteramente por crowdfunding.

Puedes apoyar la creación de esta obra y a su autor adquiriendo una de las recompensas o difundiendo el siguiente link: http://vkm.is/bailedelvampiro

Quedan 15 días de campaña y llevamos ya recaudado el 85%.
Ya casi está pero necesitamos un empujoncito para hacer de este proyecto una realidad.

¿Qué esperas?




Entrevista en Chopper Monster con Fernando Girón



La pasada semana tuve el placer de volver a encontrarme con Fernando Girón en Madrid.
Estuvimos presentando dos exposiciones efímeras que incluían tanto los dibujos que he realizado para ilustrar su libro como los que realicé durante la grabación en directo de sus canciones.
La primera cita fue en el Chopper Monster de Madrid y la segunda en Nanai, donde quedarán expuestos unos días.

Aquí traigo el podcast que Iván, de Chopper Monster tuvo a bien dedicarnos y que grabamos allí mismo acompañados de Olejandro Ollero al contrabajo, Rodrigo Mercado a la voz, Belén Alonso guitarra/voz y, por supuesto, el maestro virtuoso Fernando Girón dando vida a las 6 cuerdas.

Otro momento maravilloso e irrepetible que me ha dado la vida.

Belén Alonso.

Olejandro Ollero.

Fernando Girón.

Rodrigo Mercado.


miércoles, abril 24, 2019

Presentación en Valencia de "Fundamentos instintivos de una tarde de invierno"





El próximo sábado a las 18:30 presentamos en Generación X Valencia (C/ Vila de Muro, 5) el libro del músico y compositor Fernando Girón "Fundamentos instintivos de una tarde de invierno" que tuve el placer de ilustrar, así como el disco que lo complementa "The Übermessenger"
Este es uno de los proyectos más especiales en el que me he involucrado y cada día que pasa doy gracias a Artemisa por venir a buscarme a mi casa, hace ya un par de años, para hacerme partícipe de esta maravillosa obra que tantas alegrías y experiencias inolvidables me ha proporcionado.

En la presentación, además de Fer y yo, estará también el cantante David Celorrio que interpretará, con Fernando a la guitarra, algunos temas del disco.

Esta será la tercera o cuarta presentación a la que asisto y os aseguro que es toda una experiencia. La voz de David junto al sonido que Fer consigue sacar a sus seis cuerdas son algo maravilloso. Si puedes asistir hazlo porque no te arrepentirás.

Os dejo con algunas ilustraciones de la obra, alguna de mis dedicatorias (que haré encantado quienes se lleven el libro), algunas imágenes de otras presentaciones y el último video de Fernando Girón en el que tengo una aparición especial interpretando a La Parca que, como sabemos, dibuja nuestro futuro.

Ilustración para la canción "Too Much Time"
Ilustración para la canción "Red bay"
Durante el rodaje del videoclip
de "Too Much Time"
Fernando Girón en una de sus presentaciones.
Cuervo. Una de las dedicatorias.
Mujer. Otra dedicatoria.





miércoles, enero 09, 2019

Algunas cosas que me vienen a la cabeza sobre Rojas de la Cámara.


Rojas y su bigote. Foto realizada en 2006 por
encargo de Toni Guiral para la segunda parte
del libro "Cuando los cómics se llamaban tebeos"


Hoy me va a costar mucho levantar el pincel.

Ayer el mundo perdió un gran dibujante. Yo he perdido, además, un amigo.
A Rojas se le recordará como el creador de Hanibal, Don Percebe y Basilio o 7-7 cero a la izquierda. Se hablará de su personalísimo y dinámico estilo, deudor de Berck, más cercano al del cómic franco-belga que al del resto de autores que, como él, trabajaron para las editoriales Bruguera y Valenciana.

Pero son otras cosas las que me vienen a la cabeza cuando pienso en él. Cosas que seguramente no aparecerán en su biografía.

Arturo era un gran conversador. Con un sentido del humor inteligente y socarrón del que hacía gala continuamente.
Era un caballero de los de antes, de los que cedían el paso a las damas y de los que las piropeaban por la calle. En más de una ocasión tuve que agitar mi mano delante de su cara y decirle “¡Eh, que estoy aquí!” porque su mirada se había perdido tras los andares de alguna jovencita dejando una frase a medio terminar.

Rojas fumaba unos cigarrillos que él mismo liaba a mano y que eran tan finos como un bastoncillo de los oídos. Y mientras hablaba lo sujetaba entre los dedos índice y pulgar y sus aspavientos hacían que el humo se agitara a su alrededor.
A Rojas le gustaban mucho las mujeres. Se separó de la que fue su mujer durante años a una edad muy avanzada. Aunque nunca se separaron del todo ya que siguieron siendo vecinos. Eso no le impedía acudir a salas de baile para buscarse sus líos de faldas. De hecho dejó de venir a la tertulia de los jueves porque afirmaba que si faltaba un solo día le robarían la novia.
En la exposición de tebeo valenciano
de San Miguel de los Reyes. Año 2007.
Era un hombre muy vital. Recuerdo haber tenido una conversación con él sobre la viagra que no contaré aquí. Me reí mucho.

Siempre se refería a si mismo y a los compañeros de profesión de su generación como los “dinosaurios”. Y no le faltaba razón. Por que eran grandes, majestuosos y una vez dominaron la tierra. En una época muy muy lejana.
Se dejó un bigotillo de facha, de esos que son como un hilo de pelo sobre el labio, que le daba un aspecto serio, pero quienes le conocíamos sabíamos que de serio nada, que el tío seguía siendo un cachondo.
Fue empleado de banca toda su vida y cuando acababa su jornada laboral se iba a su casa a hacer cómics. Debido a lo prolífico que era nadie habría imaginado que tenía dos trabajos. Era incansable.
Jamás se consideró a si mismo un artista. Aunque lo era.

Nunca dejó de dibujar, aunque una estúpida ley que obliga a los jubilados a elegir entre seguir cobrando su pensión o cobrar derechos de autor derivados de su obra hizo que apenas se publicara nada de lo que hizo.
Tenía una serie de chistes sobre buitres que iba ilustrando a ratos perdidos y que nos enseñaba a quienes teníamos el placer de compartir con él la tarde de los jueves. Los guiones eran bastante malos aunque su falta de corrección política nos hacía reír. Se atrevía a reírse de la muerte y a ser algo guarro. Algo que en las mojigatas Bruguera o Valenciana jamás le habrían permitido.
Probablemente de haber nacido en otro país que valorase más el noveno arte habría recibido mayor reconocimiento y no habría tenido que compaginar el trabajo del banco con el de historietista. Aun así se las apañó para ser de los mejores. Quizá porque no era autocomplaciente.
Hacía muchos años que no leía cómics. Una vez le presté un ejemplar de Liberty Meadows pero no le hizo gracia.
Estaba bastante desconectado. Las novedades editoriales le traían sin cuidado. Aun así siempre me dijo que mi trabajo era muy bueno. "Joder, macho ¡qué tías dibujas" me decía.
Escribió varias novelas de ciencia-ficción.

Era mi amigo.

Si me viera ahora mismo, llorando mientras escribo estas líneas, me daría un golpe en el hombro y me diría algo así como “¡no te quejes, que peor estoy yo!” Y se liaría uno de sus cigarrillos.

En una ocasión cogió una de mis libretas de bocetos y dibujó el cuerpo de un personaje femenino cuya cabeza había  dibujado y entintado yo previamente. Lo hizo directamente a Boli. No quedó muy contento con el resultado y comenzó a llenar la página con unos pequeños caracoles más de su estilo. Uno de ellos tenía una tremenda erección. Guardo esa libreta como uno de mis mayores tesoros.

En la Copa América.
Decía que no le gustaba meterse en líos de política, y que cuando los autores de valenciana reclamaron sus derechos de autor y sus originales él no había tomado partido por sus compañeros. “El esquirol era yo” decía. Pero después se involucró en la creación de la Asociación de Autores de Cómic de España creada precísamente con la ingenua intención de defender esos derechos.

Con motivo de la Copa América se nos convocó a varios autores en el puerto para hacernos el encargo de un libro de humor gráfico colectivo. Se llamó "Humor a toda vela". La visita incluía un breve viajecito en barco. Pensé que, dada mi propensión a marearme, sería el único que se quedaría en tierra pero cuando todo el mundo subió a bordo me llevé la agradable sorpresa de descubrir que a Rojas también le gustaba la tierra firme. Mientras el resto de compañeros se tambaleaba de un lado a otro Arturo y yo disfrutamos de un agradable ratito de conversación, tabaco y cerveza.

No es algo que le obsesionara, pero a veces se lamentaba de que a él y a los autores de su generación se les ninguneaba continuamente. Que no se contaba con ellos lo suficiente y que no se les prestaba la atención que merecían. Y tenía razón.
Ahora que ya no está habrá quien se apunte a hacerle los homenajes que debieron hacerle en su momento. Alguna subvención caerá. Seguro. Quizá sus chistes de buitres eran algo premonitorio.

Puta vida.

Muchas gracias por haber existido, maestro. Estés donde estés.

Me parte el corazón saber que ya no volveré a verte.